29-03-1970. 'Feliz' cumpleaños.

Nunca supe qué pasó. Nunca me dijeron las razones justas y lógicas que yo esperaba. Jamás entendí mi quise entender el porqué de tantos cambios. Solo necesitaba unas palabras, por lo menos un sonido para darme cuenta de que no estaba sola. Pero finalmente, dejando lo absurdo y a veces tonto del optimismo, ¡sí estoy sola!.
Escribo desde una banca abandonada de lo que un día fue mi parque favorito, en un papel que encontré a las afueras de mi abandonado colegio, que por cierto no le veo muchas esperanzas de que algún día entre un mínimo rayo de luz por una ventana... pero bueno, eso es cuento viejo. El lápiz con el que escribo estaba en las manos de un niño... yo se lo arrebaté de sus manitas blancas, sin un anuncio de calor. Al hacerlo cometí el gran error de mirarlo a los ojos y ahora no puedo olvidar ni por un segundo esa mirada; una mirada fría, sin alegría, con tristeza y sin vida... sí, el niño estaba muerto.
En esta parte de mi escrito supongo que te estas preguntando de que carajos estoy hablando... y ya que no me queda ni tiempo ni oportunidad de vivir en este momento, te contaré mi historia.



Mi nombre es Delany Crowley. Nací el 29 de marzo de 1952. Vivía en lo que hace mucho tiempo fue Seattle, con mis papás en una casa muy grande color marrón en degradé. Yo propuse que la pintaran así en la última remodelación porque el sol ilumina mi casa justo a las 06:00 del amanecer o del atardecer. La ilumina según su recorrido por el cielo y de ésta manera, en las paredes de el frente se empieza a ver un resplandor casi mágico que golpea con el suelo y deja a miles de brillos de colores colando por el aire, para que finalmente, fuera el inicio o el final de un día, mi casa se viera envuelta en alegría y paz de muchos colores...

(Por unos minutos olvidé en donde estaba realmente)

Así que, ahí vivía yo.


Solo tenía un hermano y era mayor que yo... o es, no lo sé pero quisiera saberlo... en fin, lo tenía a él, Andrew, a mi papá Frederik y a mi mamá Carla. El resto de mi familia también estuvo ahí pero no conmigo.
No puedo decir que mi vida era perfecta... o bueno, sí lo era.


Yo era la estudiante de buen promedio, no excelente pero tampoco mala. Pasaba de manera común entre mis compañeros. De todos solo cinco eran los que valían la pena: Cristina, Valery, Alex, Britany y Esteban. 

Como todas las niñas a esa edad, tenia a un niño que me gustaba, Carlos que a pesar de todo, se quedo como eso, como un gusto y nada más.





Bajé las escaleras y me di cuenta de que mi ventana seguía cerrada así que corrí a mi habitación y con las ganas de sentir el sol calentándome abrí las cortinas con mucha fuerza y de pronto me fije en un joven que estaba parado al frente de mi casa. Ambos nos quedamos mirándonos por pocos segundos, él me sonrió y se fue, lo cual no es un suceso que yo viera todos los días. Le di la espalda a la ventana, miré al piso y sin darme cuenta me salió una sonrisa.
Mi mamá me llaó desde la cocina avisandome que ya estaba servido el desatuno. Bajé deprisa y me esperaban mis papás en la mesa con el desayuno por terminar.
-¿Y Andrew? Pensé que hoy nos iba a acompañar por lo menos unos minutos en la mesa.-Pregunté.
-No muñeca, lo esperaban temprano en la Universidad por un proyecto que tenía que entregar.- me contestó mi mamá con su dulzura habitual y pues, sin darle mucha importancia seguí mi camino y mi día común y corriente, sin saber que él cambiaría mi vida en solo segundos.
Mi papá salió a trabajar como su rutina diaria y mi mamá me despidió para ir al colegio como normalmente lo hacía y ¡SÍ, TODO ERA MUY NORMAL!, pero no alcancé a llegar al colegio cuando todo sucedió.
EL bus pasó a la hora de siempre. Me subí planeando mi día; mi proyecto de biología, el taller de física y el informe de filosofía...Finalmente busqué a Cristina con la mirada pero no la encontré (aún), seguí buscando pero esta vez vi a Esteban. Lo vi en la parte de atrás, solo. Caminé despacio hasta él y me senté a su lado. Empezamos a hablar sobre lo que habíamos hecho el día anterior y así fueron llegando en el camino Valeria, Britany y Alex. Los cinco hicimos una buena charla por unos minutos cuando de repente se oyó lo que me pareció fue un choque entre varios autos y muchos gritos. Todos corrimos hacia la ventana a mirar qué había pasado, y lo que vimos fue mas que devastador...

Lo siento, no puedo escribir más. Se hace de noche y me tengo que esconder de 'ellos'.


Ah y sí, hoy es mi cumpleaños...



Feliz Otro cumpleaños más para mí.






-CONTINUARA-

Entradas populares