Ella y él.

Ella: ¡Ay, Dios! ¿Qué haremos con estos hombres?
Él: ¿Me dices a mi eso? Yo soy el que tendría que preguntar ¡¿ Qué haremos con ustedes mujeres?!
Ella: No, a mi no me parece eso. Ustedes son los que arruinan todo.
Él: ¿Es en serio? Ustedes son las que lo complican todo.
Ella: Claro que no. ¿De verdad quieres que te diga TODO LO MALO QUE HAY CON USTEDES?
Él: Esta bien, sé que yo te ganaría haciendo una lista de todo lo que ustedes complican y dañan. Pero bueno, empieza tú..."Las damas primero".
Ella: Ay no pues... En fin, comenzaré:
-LOS HOMBRES son muy perezosos. No pueden hacer dos cosas al mismo tiempo porque todo les sale mal.

-LOS HOMBRES no le tienen dedicación a una mujer. Nosotras lo damos todo por ustedes y ustedes apenas nos dan un "gracias".
-LOS HOMBRES creen en una masculinidad definida por el sexo o por la fuerza que tienen.
-LOS HOMBRES no dejan de mirar a un cuerpo que por lo menos tenga brazos y piernas para 'deleitar la vista'.
Él: ¿Y ustedes no hacen lo mismo?
Ella: Es muy diferente.
Él: Ajá, claro. *Mira hacia arriba con picardía en sus ojos*
Ella se queda mirándolo por unos segundos con un sentimiento extraño reflejado en sus ojos, pero sigue:
-LOS HOMBRES buscan siempre que nosotras los mantengamos en casa. 
-LOS HOMBRES no son capaces de hacer ni un solo poema o decir algo lindo aunque todo este mal.
-LOS HOMBRES ...
Él: ¡¿QUÉ?! Esos son solo estereotipos que nos han creado. Eso no cuenta. Así que mejor quédate callada que sigo yo.
-LAS MUJERES lloran por todo.
-LAS MUJERES se complican por todo.
-LAS MUJERES lo quieren todo serio.
-LAS MUJERES... LAS MUJERES... quieren que todo sea color rosa.
-LAS MUJERES son celosas.
Ella: ¿Y ustedes no?
Él: ... ¡Déjame seguir!
Ella: Jeje *sonríe* esta bien, continua.
Él se queda contemplando su sonrisa por unos minutos, pensando que es lo mas hermoso que haya visto en su vida.
Ella: ¿Estas bien?
Él: No lo creo.
Ella: ¿Qué paso?
Él: Me acabo de dar cuenta de algo muy importante.
Ella: Dime, si lo puedo saber.
Él: Me enamore de ti.
Ella: ¿Qué?
Él: De tus ojos, de tu sonrisa, de tus labios, te tu cuerpo, de tu voz, de tus palabras, de ti... me enamore de ti.
Ella: ¿Y yo te puedo pedir un favor?
Él: Claro, dime.
Ella: Bésame.
Él: Lo haría por el resto de mi vida si tu me lo permitieras.
Ella: Tienes mi permiso por toda una eternidad.
Él: Hecho.
Ella: Finalmente, eres perfecto.
Él: Finalmente, tu también lo eres.

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