Otra vez.

Si te dijera que sueño con despertar en tu pecho, sintiendo tu tranquila respiración en mi rostro y escuchando tu suave palpitar en mis oídos, ¿me dirías loca de amor por ti? Porque... ¡claro! Lo estoy.

Hola, mi amado.

Espero que estés sonriendo, porque como sabes, AMO tu sonrisa y verla o simplemente imaginarla es maravilloso.
Pero... espera, me salí del tema. Pensar en ti me hace cometer este disparate en varias y repetidas ocasiones al día, por semana, seguidos meses, inimaginables segundos.

Literalmente; pasan como máximo 3 minutos sin verte y ya te extraño.

Son muchas las palabras que se me vienen a la mente cuando te pienso, pero, así mismo, son pocas las que te puedo demostrar en letras escritas. 
Por eso, por más y por mucho, anhelo cada noche en cada uno de sus minutos estar a tu lado.

Llega en momento de la vida en el que decirte que te amo, siento que no basta pero, TE AMO. 

Algo corto, pero, es que sólo te paseas en mis pensamientos como si tuvieras todo el derecho de robarte mi atención, como si pudieras caminar por ahí sin tener esa capacidad de causarme el irrevocable deseo de BESARTE, ¿ah? No... espera... ¡Tienes todo ese derecho! 
Lo único que haces cuando no estás cerca a mí es robarte mis pensamientos y deseos y cuando estás cerca... Ya sabes... lo mismo pero pues... bueno, no sé definir lo maravilloso que es para mí.

Tú, mi inspiración, mi felicidad, mi amado caballero; tú, mi amor. Tú; te amo.

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