Creo... Creo que me enamoré.
Buen día, lector. En este momento es de noche, pero, qué más da...
¿Has intentado aguantar la respiración debajo del agua?
Supongo que sí. Quién no.
Cuando yo lo hice, el agua era tan clara y el día tan perfecto. Me sumergí. Cerré los ojos. Sellé mis labios. Sentí paz.
Un transporte a, simplemente, otro lado de ahí.
Ya no sé de qué escribir, pero quiero hacerlo. Discúlpame si te aburren mis palabras. Extrañando ando.
Sí. Extrañando. Extrañando a el hombre que hace una hora estaba sobre mi pecho, dormido, tranquilo, feliz... ¿Y yo? Amándolo. ¿Qué más podría hacer teniéndolo ahí, vulnerable, sólo soñando?
Si lo imaginas, ése, es un momento perfecto. Y claro; lo fue.
"¿Sabes qué hacen mis deseos de besarte merodeando por tu habitación?
No deberían estar allá."
Esa sensación de total tranquilidad que entra por todo el cuerpo cuando escuchar un excelente solo de guitarra. ¿No te pasa?
Es maravilloso. Es único.
¿No te pasa, también, que justo en ese beso perfecto, suena la canción perfecta, con las miradas perfectas, en el momento perfecto, con el tiempo perfecto, las caricias perfectas, y el sentimiento perfecto?
Otra vez, lamento si te aburro con mis vanas palabras. Al parecer, me están enamorando, pero silencio, nadie lo puede saber.
